El poder como presa: lo que se dijo en Barcelona sobre 50 años de infrarrealismo

Cuatro mesas Infras, junio de 2026, Casa Amèrica Catalunya.

Nivaldo Acero lo dijo en una frase y no hizo falta nada más: para el infrarrealismo, el poder, de izquierda o de derecha, siempre fue «la presa a ser saboteada». No un obstáculo. Una presa. Algo que se caza.

Esa frase resume mejor que cualquier retrospectiva lo que se discutió en las cuatro mesas que Casa Amèrica Catalunya grabó junto a la exposición Infrarrealismo. La insurrección permanente. Las dejo aquí, resumidas, con el link a cada una.

Dilemas y relevancia del infrarrealismo

Modera Rubén Medina. Andrea Cobas Carral, Nivaldo Acero y John Burns.

Cobas Carral llama a Bolaño una «figura agridulce»: le dio al movimiento visibilidad mundial con Los detectives salvajes, y en el mismo gesto lo clausuró, lo fijó como un grupo cerrado y terminado en 1979 —necesitaba matarlo para construir su propio mito de origen. Ella sitúa el fin real de la etapa fundacional en la publicación de Muchachos desnudos bajo el arcoíris de fuego (julio de 1979), no en la ficción de Bolaño.

También traza la diferencia con Hora Zero, el grupo peruano al que los infras llamaban «hermanos mayores»: Hora Zero tuvo, al menos al inicio, cercanía simbólica con el gobierno de Velasco. El infrarrealismo, nunca. Cobas lo llama una «neovanguardia tardía» —nació ya sabiendo que se podía perder, y esa lucidez sobre la derrota es lo que le dio plasticidad para durar cincuenta años.

La mesa cierra en el presente: Argentina bajo Milei, el estallido chileno de 2019, Estados Unidos desmantelando fondos para las artes. Distintos países, la misma presa.

Las mujeres y el infrarrealismo

Andrea Cobas Carral modera. Pita Ochoa, Margarita Caballero, Sofía Sánchez.

El nombre «infra» lo pusieron y votaron hombres, dice Pita Ochoa. Las mujeres del grupo se llamaron a sí mismas «soles femeninos» de todas formas. Ochoa defiende el término «literatura femenina» no como separación sino como revalorización, con Rosa Luxemburgo de fondo: no solo el deseo, también la clase y la violencia.

Margarita Caballero, escultora, cuenta algo más concreto: durante décadas sus fotografías de la época de París se atribuyeron a José Rosas. Solo hace poco, con la publicación del libro, se reconoció que la autora era ella.

Sofía Sánchez nombra lo que atraviesa todo: «el margen dentro del margen», la doble marginalidad de ser mujer dentro de un movimiento que ya era marginal por definición.

Infrarrealismo y diáspora

Modera Raúl Silva de la Mora. Bruno Montané, Jorge Hernández «Piel Divina», Rubén Medina, Margarita Caballero.

El movimiento nació ya en movimiento: sus fundadores llegaron a Ciudad de México desde Chile, Perú, Morelia. Piel Divina describe su propia ruta, de la costa de Oaxaca a Francia, como una errancia tan filosófica como geográfica. Medina cuenta que su primera migración fue antes de nacer: su madre viajó de Lima a Huancayo estando embarazada de él.

Ninguno de los dos habla de elección libre. Fueron circunstancias políticas, entre ellas una expulsión, las que empujaron a varios infras, Mario Santiago incluido, a seguir el mismo camino hacia París.

Estudios sobre el infrarrealismo

Modera John Burns. Sofía Sánchez, Raúl Silva de la Mora, Nivaldo Acero.

Sánchez resume su tesis doctoral sobre Mario Santiago con un término que se queda: «corpopoética del desplazamiento». Y cuenta algo que duele más que cualquier concepto: cuando pregunta por Mario Santiago en librerías mexicanas, la respuesta suele ser «¿cómo se escribe?». Lo llama violencia epistémica.

Raúl Silva de la Mora lleva 28 años reuniendo entrevistas y materiales. Menciona que Rebeca, pareja de Mario Santiago, fue quien lo conectó con el resto del grupo y fue, en sus palabras, fundamental para reconstruir la historia.

Y Nivaldo Acero presenta su método: leer los poemas en el cuerpo, no en el sillón. Transporte público en hora pico. Quemarse la mano leyendo a Mara la Rosa para entender, dice, «la gramática de la quemadura».

Lo que más se me quedó de las cuatro mesas no fue ningún concepto, y hubo varios que saltaron a la vista: matria, cuerpocritura, deriva lectora. Fue la insistencia en que nada de esto se entiende sentado. Se camina, se quema, se migra, se pierde el crédito de una foto durante treinta años y después se recupera. El infrarrealismo nunca prometió una teoría, simplemente se volcó a los caminos. Y ahí siguen.


Fuentes

Casa Amèrica Catalunya. (2026). 50 años de infrarrealismo | Mesa «Dilemas y relevancia del infrarrealismo» [Archivo de video]. YouTube. https://youtu.be/FQYCNdOChUk

Casa Amèrica Catalunya. (2026). 50 años de infrarrealismo | Mesa «Las mujeres y el infrarrealismo» [Archivo de video]. YouTube. https://youtu.be/3ap4UyhAkzU

Casa Amèrica Catalunya. (2026). 50 años de infrarrealismo | Mesa «Infrarrealismo y diáspora» [Archivo de video]. YouTube. https://youtu.be/qxQRcoRm_UE

Casa Amèrica Catalunya. (2026). 50 años de infrarrealismo | Mesa «Estudios sobre el infrarrealismo» [Archivo de video]. YouTube. https://youtu.be/gsoP0uYu2Ns


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