No confíes en nadie mayor de 30 años, por Jerry Rubin

Así se puso de pie y habló Jack Weinberg, junto a dos mil personas en una manifestación del Movimiento de Libertad de Expresión en Berkeley.

La brecha generacional había nacido.

Todos estuvieron de acuerdo con los objetivos de la FSM. Pero algunas personas dijeron: “Sé paciente y sigue el procedimiento”. Otros gritaban: “¡No puedo estarme quieto!”
De repente nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. En lugar de perder el tiempo preguntándole a alguien cuál era su posición política, todo lo que tenía que preguntar era su edad.

Aquellos mayores de 30 se acurrucaron contra el status quo, respaldados por ideales juveniles. Estaban en un bote de remos con fugas en medio de un mar tempestuoso. “Deja de sacudir el bote”, dijeron.

Pero pronto “No confíes en nadie mayor de 30”, el orgulloso eslogan radical, fue asumido por los conservadores. Los mayores de 30 dijeron: “Espera hasta que llegues a los 30, serás como nosotros”. Vieron el movimiento como una etapa adolescente por la que uno pasa camino a los suburbios.

Algunos de nosotros llegamos a la edad de 30 años. No crecimos. Decimos: “¡No confíes en nadie mayor de 40!”
Somos adolescentes permanentes. Rechazamos las carreras profesionales y los botes de remos de la clase media.
Nuestra cultura, la cultura hippie de pelo largo, no tiene edad.
Personas de cuarenta, 30, 20 y 10 años viven juntos en las mismas esquinas.
Edad, ¿qué es la edad? Ni siquiera llevamos reloj.
Nadie le pregunta a un compañero de pelo largo cuántos años tiene. Es una pregunta contrarrevolucionaria.
El pelo largo y la barba hacen que todos se vean de la misma edad.
Cuando tenemos 35 años, nuestra ambición es actuar como si tuviéramos 15 años.
Nos conocemos por nuestros primeros nombres.
Vivimos el ahora.

Liberales como The Village Voice y el alcalde Daley usan la misma arma para atacar a los yippies: nuestra edad. “Son solo un grupo de treintañeros que intentan engañar a los jóvenes de América”, dicen en coro.
Nos reímos cuando escuchamos eso porque hemos descubierto la fuente de la juventud. Eres tan viejo como quieras ser.
La edad está en tu cabeza.

Nacemos dos veces.
Es tu segundo nacimiento, tu nacimiento revolucionario.
El cuál es el más importante.
Nací en el FSM en Berkeley en 1964.
¡Eso me hace tener cinco años!
Cuando The Village Voice y Daley dicen: “No confíes en nadie mayor de 30 años “, respondo: ¡Tengo 25 años más!

Crecer significa recolectar basura. Mantenerse joven significa tirar tanta basura como recolectes. Estoy a favor de reducir la edad para votar a 5 y prohibir el voto a las personas mayores de 40 años a menos que puedan vomitar toda su basura.

Uno de los yippies más intrépidos es Bertrand Russell, que participó en su primera sentada cuando tenía más de 90 años. Nikita Khrushchev, de 60 años, primer ministro de Rusia, golpeó su zapato sobre una mesa en las Naciones Unidas haciendo un berrinche infantil. ¡Puedes ser un yippie sin importar la edad que tengas!

No puedes usar tu edad física como un escape.

La década de 1950 fue el punto de quiebre en la historia de Amerika. Aquellos que crecieron antes de la década de 1950 viven hoy en un mundo de nazismo mental, campos de concentración, depresión económica y sueños comunistas estalinizados. Un niño de antes de 1950 aún capaz de soñar es muy raro.

Los niños que crecieron en los años posteriores a 1950 viven en un mundo de supermercados, comerciales de televisión a color, guerra de guerrillas, medios internacionales, psicodélicos, rock and roll y caminatas en la luna.

Para nosotros, nada es imposible. Podemos hacer lo que sea.

Esta brecha generacional es la más amplia en la historia. La generación anterior a la década de 1950 no tiene nada que enseñar a los que vinieron después de 1950, y es por eso que el sistema escolar se cae a pedazos.

La generación anterior a 1950 se vuelve más desesperada. Los soñadores perturbamos el sueño sin sueños de Amerika. Ellos estaban vivos cuando Alemania creó campos de concentración para judíos y otros alborotadores.

¿Nos enviarán a nosotros, sus propios hijos, a campos de concentración?


 

Extraído de: DO IT! Scenarios of the Revolution, by Jerry Rubin, 1970.

Traducido por Odeen Rocha para Barbas Poéticas, febrero, 2018.


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