Siempre mediodía

En Amaia se conjunta, en perfecta dicotomía, el ser diminuto y sencillo que apenas conoce el mundo, con otro indescriptible, sabio y majestuoso. Amaia es, al mismo tiempo, ajena y distante, también poderosa, familiar y antigua. Amaia llega para recordar a sus padres que habita en un tiempo sin tiempo, un espacio inalcanzable y mítico en el que sólo tienen cabida las cosas más majestuosas e inenarrables.